Marta Segrelles Psicóloga

¿Atraviesas o evitas el malestar?

Vivimos en la sociedad de la “Happy Pill” o también llamada la pastilla de la felicidad. Cuando nos duele la cabeza nos tomamos un ibuprofeno para aliviar el dolor, cuando vamos al médico esperamos que nos recete algo inmediato para así arrancarnos el malestar, buscamos soluciones inmediatas para no transitar sensaciones desagradables.

¿Qué ocurre cuando el malestar es emocional?

¿Alguna vez has querido empezar terapia psicológica para dejar de sentirte como te estabas sintiendo? 

Estamos rodeados de una neblina de positividad tóxica que nos vende el bienestar emocional como la ausencia de experimentar sensaciones desagradables. El mensaje que recibes es que el malestar es algo que puedes sentir o no sentir, dependiendo de lo que tú hagas puedes hacer que aparezca o desaparezca. Esto genera en ti una gran responsabilidad, haciéndote creer que dependiendo de lo que hagas te sentirás de una forma o de otra, pero ese “hacer” tiene que ver con el “hacer hacia fuera”, es decir, qué tareas o que pautas puedes seguir para que esto desaparezca. 

¿Qué puedo hacer para quitarme el malestar?

En terapia hay personas que vienen con una necesidad urgente de quitarse el malestar, me dicen:

“Marta dime lo que tengo que hacer para dejar de sentirme así” y cuando la respuesta que reciben es “necesitas transitarlo, necesitas escucharlo, ver que te quiere decir, entender que has hecho en otras ocasiones y ver cuál es la necesidad real que hay detrás de tu malestar” se pueden quedar con una sensación de desconcierto y decir: Pensaba que me dirías que hacer para quitármelo”. 

Otro mensaje que recibimos por parte de la sociedad es “hay que ser productivo”, y ese ser productivo pasa por el “no puedes perder el tiempo” que, traducido en otras palabras, ser productivo implica que tienes que hacer algo en todo momento.

El hacer algo tiene que ver con actividades hacia fuera: trabajar, ir al gimnasio, quedar con tus amigos, apuntarte a yoga, hacer viajes, salir a cenar y a comer, tener pareja o conocer a alguien, ser creativo en tu trabajo y tener muchas ideas en todo momento, ir al nutricionista, leer libros, hacer formaciones, etc.

Ese modelo que de felicidad que tiene un trasfondo de producción te lleva más a vivir “hacia fuera” que “hacia dentro” y es aquí cuando empieza el trabajo.

Aprender a SER en vez de a HACER, empezar a estar en el momento presente conectando con tu mundo interno en vez de estar en el futuro: “estoy haciendo esto pero en realidad estoy pensando en todo lo que tengo que hacer después”, “estoy haciendo esto por la idea que tengo de lo que es ser un buen trabajador”, “estoy haciendo esto porque así me sentiré feliz”.

Y al final, lo que está ocurriendo es que tu el malestar no es atendido, busca ser silenciado. 

Hay personas que durante el proceso terapéutico me expresan su miedo a atravesar el malestar, como si fuera un túnel del que nunca fueran a salir.

Pero, déjame decirte algo, es precisamente esto lo que repara, poder atravesar el malestar, y es que para “poder dejar de sentirlo” (que en realidad no es dejar de, sino que su intensidad baje y no te desborde emocionalmente) necesitas sentirlo alguna vez, poder ponerle nombre, sentirlo, sostenerlo y acogerlo dentro del espacio seguro de la terapia.

Es precisamente eso, poder compartir el malestar lo que genera alivio y hace la experiencia mucho más liviana.  

[Escrito por Marta Rubio, psicóloga del equipo Marta Segrelles, especialista en violencia, trauma y apego]