¿Cómo hacer para no necesitar aprobación externa?

¿Cómo puedes acompañarte mientras necesitas aprobación externa?

Primer artículo del año. Estas Navidades han sido extrañas supongo, pero quizá te has podido juntar en familia y has tenido que cumplir con compromisos que no te apetecían para no molestar a tu familia, a tus padres…y entonces surge a veces esa pregunta en sesión ¿Qué hago para no necesitar aprobación externa?

Y fíjate que lo primero que yo haría es cambiar la pregunta, “como hacer para no” a “como puedo hacer mientras” a veces nos enfocamos en que no estamos haciendo suficiente, en que hay algo malo, en que todavía no sabemos…y eso nos angustia porque no sabemos cuándo la otra persona nos va a aprobar o no.

Estar esperando la validación externa es vivir en un terreno muy inseguro porqué tu tranquilidad va a depender de la otra persona, y eso no está bajo tu control, por mucho que te esfuerces, por muy bien que lo hagas, puede ser que ese día tu jefa no te diga que está bien y tu creas que no lo está.

De hecho, esto suele aparecer en sesiones, sobre todo en la relación laboral.

Te aviso que tu no puedes controlar aquello que te afecta o no, no puedes razonar con la emoción, la emoción aparece por algún motivo, además tiene un sentido que aparezca, sentir miedo aunque sea incómodo te avisa de que para ti esa situación es peligrosa, es insegura…

Ese miedo cuando tienes que entregar un informe y el jefe te tiene que decir si lo aprueba…

Ese miedo cuando tienes que pedirle a tu compañero que te cambie el turno…

Ese miedo cuando vas a rechazar una propuesta de subida de cargo…

Ese miedo está ahí por algo, habrá situaciones dónde has esperado esa aprobación o no la has pedido y se te ha dado…

Recuerda cuando eres pequeña y tanto los profesores, como la familia ven que estás tranquila dibujando y vienen por detrás y te dicen “qué bonito” “muy bien” “qué chulo ¿eh?”

Imagina que otro día tu no recibes ese “qué bonito”, adivina qué pensará esa niña que está acostumbrada al “muy bien” de la profesora.

Te doy una pista, se sentirá confusa.

Va, lo resuelvo, esa niña va a pensar que ese dibujo no es tan chulo como el del otro día, no es tan bonito o no está tan bien hecho, porque ese día no ha recibido ese elogio…

Por eso es importante, conocernos mejor en las situaciones que nos afectan, nos incomodan y nos generan malestar.

Porque si reconocemos el inicio de esa necesidad de aprobación, vamos a poder construir otro modelo de relación con nosotras mismas y con el entorno.

Quizá yo puedo decirme a mi misma que el informe está bien, he dedicado tiempo, he buscado recursos…y así no me importe tanto la opinión del jefe…

Quizá si mi jefe me dice que no está bien, puedo preguntar y clarificar aquello que necesito mejorar…y así, al preguntar en vez de suponer, no acabo considerando que mi trabajo no es valioso…

En conclusión, poco a poco, aquello que nos afecta quizá algún día deja de afectarnos tanto, porque lo hemos entendido y hemos construido nuestra propia aprobación.