Marta Segrelles Psicóloga

Cuando el pasado se cuela en el presente

¿Te ha pasado que reaccionas emocionalmente con mucha intensidad? De repente sientes mucho enfado cuando tu pareja te dice que no va a poder hacer el plan que hablasteis porque necesita hacer otra cosa. O, de repente, sientes mucha tristeza cuando tus amigas no te han escrito en varios días para preguntarte qué tal.

Te acabas sintiendo abandonada, que no le importas a nadie y que las demás personas no te cuidan de la misma manera que tú les cuidas a ellos.

Te puedes preguntar, ¿es normal que me sienta así o es excesivo?

Convendría explorar esto porque puede ser que haya situaciones en el momento presente que te generen una emoción algo desproporcionada -¡y ojo, no hay nada mas saludable que sentir emociones!- pero otra cosa es que esas emociones te disparen y la sensación sea extremadamente abrumadora.

Las experiencias que vamos viviendo a lo largo de nuestra vida van forjando quiénes somos y las cosas que nos emocionan. No a todas nos emociona lo mismo ni de la misma manera y esto tiene que ver con nuestra propia historia de vida.

¿Por qué puedes reaccionar con mas intensidad emocional a situaciones del presente?

Porque has podido vivir situaciones muy desbordantes en el pasado donde tus necesidades no fueron atendidas y tus emociones no pudieron regularse adecuadamente.

¿Cuáles han podido ser esas sensaciones?
Sensación de abandono: quizá sentiste que no había otro para acompañarte, sostenerte y explicarte lo que estaba pasando, por eso ahora cuando sientes que otra persona no está disponible para ti en algún momento conectas con esta sensación tan desbordante.

Por ejemplo, tu pareja ha quedado con sus amigos para hacer un plan y no te propone quedar a ti, tú puedes sentir que ya no le importas y sentir una sensación de abandono intensa.

Enfado: quizá el enfado era una emoción que sí estaba permitida expresar en tu familia, y por ello cuando sentías miedo o tristeza, lo que expresabas era enfado porque era una forma de sentirte vista. También puede ser que el enfado surgiera por no sentirte vista o
atendida y lo expresabas hacia fuera.

Ahora puede ser que cuando sientas que alguien no ha pensado en ti y algo de lo que haya hecho te haya podido hacer sentir mal, te enfadas con mucha fuerza y bien explosionas hacia fuera con esa persona o bien te lo quedas dentro y empiezas a rumiarlo.

Vergüenza: de no sentirte con derecho a sentirte así. Si tus emociones no han sido bien vistas y, por el contrario, te han dicho frases como “deja de sentirte así que se van a reír de ti” o “si fueras fuerte no llorarías” es probable que cuando sientas alguna emoción
intentes ocultarla de todas las formas posibles.

Si alguien de tu familia dice o hace algo que no te gusta, quizá sientas vergüenza y no seas capaz de exteriorizar lo que realmente sientes o piensas.

Si sientes que tus emociones son desbordantes o no entiendes por qué reaccionas con tanta intensidad emocional en situaciones cotidianas, quizá es el momento de revisar
que hay detrás de ellas y de ti.

 

[Escrito por Marta Rubio, psicóloga del equipo MS, especialista en apego y trauma]