¿Estigma o elección?

Es verdad, que los psicólogos,  hablamos sobre poder expresar nuestras emociones, compartir como nos sentimos, comentarle al otro aquello que nos ocurre…al final, hablar de nuestro mundo interno, hablar abiertamente de salud mental.

¿Pero siempre y con todo el mundo?

Recuerdo una clienta que trabajando con ella su línea de vida, una técnica dónde anotamos encima de una línea los acontecimientos más significativos en la vida de una persona y ella me decía que cuando tomó la decisión de dejar su trabajo porqué sufría mucho.

En ese momento se sentía desbordada y que buscando un bien para ella, se lo explicó a sus padres, pero me decía que eso fue traumático, porqué le daban consejos y le decían lo que tenía que hacer o lo que tendría que haber hecho para que funcionase.

Y me decía que a raíz de esa situación ese tema es como un tabú en su casa, que ella hay ciertas cosas, sobre todo aquellas que le generan malestar, que no las comparte con su familia.

Y entonces le pregunté ¿y las compartes en otros espacios?

Y me dijo sí, con mi actual pareja hablo mucho, con mi mejor amiga, con alguna compañera de trabajo…

Y reflexionaba y me decía “es verdad, que los espacios son reducidos, porqué normalmente cuando compartes un malestar, nadie está interesado realmente en escuchar, sino en aconsejarte y decirte lo que tienes qué hacer”.

Y yo coincidí con ella.

Y nos paramos a pensar sobre eso, ¿es un tabú o es que estoy eligiendo los espacios dónde me siento escuchada, sostenida, no juzgada?

Como os decía, a menudo hacemos hincapié en poder compartir nuestro mundo interior, pero es cierto que hay que elegir con quién queremos hacerlo y si hay un espacio dónde preferimos no decir, no es que estemos siendo falsos, ocultando información, sino que preservamos nuestra intimidad.

Por ejemplo, si yo cancelo una sesión, soy honesta con mis clientas y les digo “hoy no estoy en condiciones para tener la sesión contigo, necesito cuidarme y descansar, para así tener la energía disponible y darte la calidad que mereces en tus sesiones”.

Pero no les explico el motivo, lo guardo para mi, porqué al final trabajando en sesiones desde el vínculo, ellas se preocupan y no tienen porqué saber lo que me preocupa a mi para cargar con ello.

En cambio, elijo compartir con una amiga como me siento, explicarme mis miedos, hablarle de mi tristeza, mostrarle mi enfado…

O si por ejemplo, me lees y no eres psicóloga, pues yo hay amigas con las que puedo compartir mi estado emocional de una manera más honesta y hay otras con las que no (realmente, muy pocas, porqué he hecho muchos cambios de personas en mi vida y considero mi círculo muy seguro), aún así también me protejo, porqué a nivel social, sé que su respuesta a veces quizá no me va a acompañar, ya que es más fácil oír un “todo saldrá bien, no te preocupes” que un “¿Cómo estás? ¿puedo hacer algo por ti? ¿quieres hablar ahora?”.

Así que quizá no es que no expliques tu malestar emocional por tabú, por estigma…sino que estás eligiendo con qué personas o en qué espacios hacerlo.

Gracias por leerme, te mando un abrazo.