Hablar de lo que nos duele

No hay emociones negativas ni positivas, todas cumplen una función en cada momento y es importante aprender a escucharlas, identificarlas y darles un espacio. Sin embargo, aquellas emociones que no nos producen sensaciones agradables y placenteras, no les damos el espacio que necesitan.

¿Has vivido situaciones desagradables que prefieres no volver a pensar?

El no hablar de ello es precisamente lo que hace que la herida emocional se haga más grande y más profunda. Tienes derecho y necesitas hablar de ello, pensar en ello e incluso soñar con ello. Es la forma que tiene tu cerebro de entender lo que te pasa, ponerle nombre. Poder nombrar “pues si, a veces no me escuchaban y me sentía sola” en vez de “estaba sola porqué yo era muy pesada”.

Aceptarlo no quiere decir que no fuera injusto o no te doliera, sino que significa que te das cuenta de lo que te pasó y colocas esas vivencias en tu relato de vida para integrarlas.

Ese hecho aislado ya de por si es complicado, pero si lo sumamos a que estamos rodeados de mensajes implícitos y explícitos que nos venden la positividad tóxica como una meta a alcanzar, aún hace el camino más difícil.

¿Quién no quiere, a priori, pasar por la vida experimentando solo sensaciones agradables?

¿De dónde vienen este tipo de mensajes? 

De nuestras familias, de nuestros amigos, de nuestros compañeros de trabajo, de la publicidad, de los medios de comunicación… Son como pequeñas gotitas que van calando en cada uno de nosotros ¿Eres consciente de cuando recibes un mensaje así? Puede que te salten las alarmas y los sepas identificar o, por el contrario, puede que los hayas ido interiorizando y hayas construido en ti una idea que te aleja del bienestar emocional real. 

¿Cuáles son este tipo de mensajes?

  • No te pongas así, no es para tanto
  • Deja de rayarte anda, vamos a tomar algo
  • Yo si estuviera en tu lugar, pasaría
  • ¿De qué te sirve llorar?
  • Ya eres adulta como para tener miedo
  • Eres una dramática
  • ¿Te parece normal ponerte así por esto?
  • Siempre estás igual
  • No lo pienses y ya está
  • Tienes que ser más positiva
  • Tú sonríe y punto
  • Hija, es que siempre te pasan cosas
  • ¿Para que lo eliges si te ibas a agobiar?
  • Ya te dije que no lo hicieras

¿Cómo nos afectan este tipo de mensajes?

Interiorizar estos mensajes y asumirlos como verdad puede afectar a cómo nos llevamos con nuestras emociones. Puede ser que hayan calando en ti en forma de ideas que nos alejan de lo que realmente sentimos, por ejemplo:

  • Yo puedo con todo
  • Mostrar lo que siento me hace débil
  • Soy fuerte
  • No puedo mostrarme como soy
  • No puedo sostener mi malestar
  • No pasa nada
  • No puedo sentir esto
  • Aparento que no me afecta

Como decía anteriormente, no elegimos vivir determinadas situaciones y dependiendo del tipo de experiencia que sea y de las personas que estén disponibles para acompañarte, el malestar será mayor o menor.

¿Qué te dices cuándo estás atravesando malestar?

¿A qué personas recurren para que te acompañen y validen tu dolor?

[Escrito por Marta Rubio, psicóloga del equipo MS, especialista en trauma y apego.]