¿Soy compasiva o indulgente?

A raíz del episodio de la hora de Maternarte (T2x7) con mi compañera Isabel dónde hablábamos de la compasión, pensé en escribir un post en el blog para poder profundizar algo más.

En el episodio (disponible en Instagram, Youtube y Spotify) hablábamos de una situación que se había dado en los talleres del círculo de mujeres al tratar el tema del diálogo interno.

Tanto Isabel como yo, les hablábamos de la importancia de tener un diálogo interno, preferiblemente compasivo que no crítico con nosotras mismas.

Y había alguna de las participantes que decía:

“Pero es que a mi, esa voz crítica, me ayuda a impulsarme”

Y es cierto, en parte lo entiendo, y de hecho, no se trata de eliminar a ninguna voz, sino de construir una que se ajuste más al momento presente y a la situación actual.

Te voy a explicar un poquito de esto con la ayuda de una metáfora.

Imagina que tienes 3 amigas a las que les cuentas que has hecho una cosa horrible:

La institutriz (lo que sería la voz crítica): Cómo se te ocurre, es que tu eres tonta, anda que hacer eso, lo que deberías hacer…

La pasota (la que sería la voz indulgente): Bueno tía, tampoco pasa nada, no es tan horrible.

La adulta (lo que sería la buena amiga): Vaya, a ver, tienes razón, no sé si yo diría horrible, pero entiendo lo que dices, vamos a tratar de buscar una solución para poderlo remediar.

Pues esas 3 amigas, están dentro de nosotras, y son partes de nuestro mundo interior que existen para ayudarnos a afrontar situaciones.

Llegados aquí, a veces surge la duda de ¿Cómo sé si estoy siendo compasiva o indulgente?

Cuando estamos siendo compasivas, nos responsabilizamos de nuestras acciones. Imagina que esa cosa horrible ha sido reaccionar y hablarle mal a tu pareja.

Ser compasiva no es decirnos “no pasa nada” ni tampoco es ser víctimas y sentir lástima de nosotras, es algo distinto.

La amiga indulgente, sería la que dice “bueno, has tenido un mal día, por eso has contestado así, mejor te vas de casa y vienes conmigo y así seguro no vuelves a gritarle”.

La amiga adulta y compasiva nos diría algo así como “vaya, has tenido un mal día, pero ¿Cómo es que le has hablado así? no sé…se te ocurre algo que le pudieras decir para remediarlo ¿pedirle disculpas? o no sé qué se te ocurre para la siguiente vez ¿ese mal día era porqué quizá no habías tenido suficiente espacio para ti?

La amiga compasión nos entiende y nos moviliza, nos comprende y nos hace ser responsables, nos impulsa a hacernos cargo.

¿Habías oído hablar de la exigencia? Supongo que si, ¿y de la indulgencia?

Ahora que sabes un poquito más ¿Eres compasiva o indulgente contigo?