Te oigo y no te hago caso

En sesiones nos damos cuenta de la importancia de no juzgar para recibir y atender toda la información que atraviesa la emoción, la sensación corporal, el pensamiento…

A veces hablamos de los pensamientos como si nuestra cabeza fuese una estación y los pensamientos fueran los vagones de un tren, pero hay veces que vemos pasar un vagón y nos subimos en él y dejamos que nos lleve a nuestro destino, al que vamos a confirmar nuestra creencia, guión de vida o herida.

Y para que entiendas un poco más lo que te quiero decir, te voy a explicar algo que me pasó recientemente.

Había quedado con una amiga para desayunar, ese día cuando me sonó el despertador lo retrasé 2 o 3 veces, el día anterior me había quedado viendo la tele y tenía sueño. 

Cuando me levanté, sentía mucha molestia por la menstruación y además al levantar la persiana, vi que estaba lloviendo en Barcelona.

Escribí a mi amiga para decirle “uf, qué pereza, está lloviendo” y le dije “pero mientras me voy vistiendo y demás, le doy tiempo a que baje un poco la intensidad”.

En ese momento, empecé a vestirme, iba buscando un pantalón largo mientras pensaba “menudo palo ahora salir y coger el metro” “y si le digo que lo dejemos para otro día” “no quiero ir, me quedaría aquí”. No paraba de vestirme a la vez que los pensamientos iban llegando…ya te puedes imaginar como eran “da igual, quédate, no vayas” esa parte evitadora saliendo a flote, es lícita, tiene una función, y además seamos sinceros, las condiciones óptimas para ir no las tenía…pero sabía que si me quedaba no me iba a sentir satisfecha luego.

Y eso es lo que usé para explicar en sesión a una persona que llevaba días sintiéndose desanimada, apática y con baja energía.

Cuando empezamos un proceso terapéutico, la mayoría de veces venimos desconectadas de toda la información disponible para satisfacer nuestras necesidades…y entonces empezamos a poner atención y a darle importancia a las emociones, pensamientos…

Aunque en este caso, hay pensamientos que van a llegar, o lo que es lo mismo, partes de ti que se van a activar en forma de mensajes antiguos que ahora no nos ayudan, ya no son adaptativos, ya no nos facilitan la conexión con el resto, sino que la limitan.

Imagina que cuando eras adolescente, momento de autonomía e independencia, estaba lloviendo y tu decías en tu casa, “ay qué palo ahora salir con la lluvia“… quizá te animaban y acompañaban a que volases y te decían tranquila, dime dónde tienes que ir y yo te llevo, o te decían bueno, si, pero en algún momento parará y podrás salir…o por el contrario quizá te sobreprotegían y te decían ya ves, mejor no salgas a ver si te resfrías…o quizá te decían tengo una idea sino, te puedes quedar aquí y vemos alguna película.

Por eso, a veces, van a llegar pensamientos que nos recuerdan frases que han marcado nuestra historia de vida pero quizá ahora es momento de actualizar la información.