Yo es que lo lloro todo

“Yo es que lo lloro todo”

Esto fue lo que oí recientemente en sesiones, y me acordé de mi, de como también lo lloraba todo.

Lloraba la alegría, la tristeza y también la rabia.

Si, me sentía enfadada y lloraba, me decía que era “de impotencia, de frustración…”.

Pero es cierto que luego cuando me preguntaba mi terapeuta por mi relación con la rabia, el enfado, la ira, yo decía que “casi nunca me enfadaba” “que algo me tiene que molestar mucho”.

Y la rabia, aunque quizá sea desagradable para ti sentirla, tiene una función, darte la fuerza para poder poner los límites, decir hasta aquí, basta, decir que no…

Y para algunas situaciones estará bien no sentirla en el momento, aplazar la energía y recuperarla más tarde, pero para otras yo necesitaba la energía y el poder que la rabia brinda para poder poner límites, decir que no…

Y es que la rabia reprimida muchas veces es el kit de la cuestión, porqué la rabia es conectar con la sensación de poder, de ser merecedora y en esa expresión de sentirte valiosa se unen muchos procesos como la autoestima, las relaciones…

Volviendo a que yo decía “que no me enfadaba” en una situación donde era necesario enfadarse… mi terapeuta me propuso un ejercicio bastante frecuente en terapia, y es que me dio un cojín pequeño para poder golpear contra un sofá, era importante que fueran superficies blandas para no hacerme daño.

Cuando empecé a golpear y a decir que cosas me enfadaban (de esa situación concreta o de esa persona concreta) empecé a llorar. Y mi terapeuta me dijo “Fíjate lo que haces, para no enfadarte, lo lloras”.

Y es que las lágrimas me dejaban sin fuerzas para golpear, si lloraba ya me era más complicado decir que no, poner límites…

Pero claro, esto te lo explico yo, después de años de trabajo terapéutico, y antes de llegar ahí y juzgarme porqué “no podía enfadarme, fuimos a otro lado” al que te quiero llevar para que puedas entender mejor lo que te ocurre, porqué quizá oyes a psicólogas decir “qué importante la rabia, tienes que enfadarte, tu poder, tu energía…” pero tu no puedes permitirte sentirla.

Así que empezamos a pensar en mi niña interior, y te invito a que pienses sobre la tuya:

¿Te dejaban enfadar?

¿Cada vez que gritabas o te frustrabas, te reñían?

Entonces es probable que para ti guardar la emoción fuera una cuestión de supervivencia, de ser vista, de ser aceptada.

Seguramente aprendiste a ocultarla o a sacarla en lugares donde no la veían, pero no la dejabas de sentir.

Y es que la rabia es una emoción que se encarga de protegerte y despertar tu individualidad, que trae un mensaje que es “mereces ser vista, escuchada, lo tuyo es importante”.

De hecho si no fue posible expresarla de manera ajustada y adaptativa, puede ser que la rabia se haya vuelto en tu contra o que tu rabia esté esparcida por el mundo en general.

Me refiero a que si te enfadas fácilmente, es probable que la rabia sea para ti una emoción predeterminada, por lo que quizá habrá que explorar sobre lo que sientes realmente cuando recurres automáticamente a la ira.

O bien si te criticas, te juzgas…entonces estás volviendo la rabia contra ti misma. Cuando la volvemos hacia dentro es porqué sentimos que no es seguro sacarla fuera. ¿Por qué no es seguro sentir o expresar ira? Para mi tenía que ver “con que me iba a pasar, iba a explotar y a no poder parar, iba a gritar y a herir”

Si reprimes mucho tu ira, intenta pensar en una situación en tu vida en la que pudieras expresar una protesta que tuviera un resultado agradable, beneficioso para ti.

Es importante que puedas ver cómo aprendiste a relacionarte con la rabia, ya que en algunas familias no se permite a nadie estar enfadado, y en otras, todo el mundo siempre está enfadado. Hay otras en las que solo uno de los progenitores o ambos pueden manifestarlo, pero no los hijos.

Quizá para ti no sentir la rabia es algo protector, porqué si la sientes, hay muchas cosas injustas con las que vas a conectar y a tener la necesidad de poner límites…pero en algunas de ellas situaciones, te prometo que será liberador sacarla.

Te cuento mi experiencia liberadora con la rabia, cuando dejé un trabajo en el que no me sentía valorada, para dejarlo conecté con esa rabia y cuando se lo explicaba a mi terapeuta, ella me decía “cómo me gusta ver ese gesto del ceño fruncido, ese tono de voz más alto y escucharte decir “es que no me merezco esto” y es que sentir que “no me merezco esto” me hace irme de lugares, alejarme de personas donde no siento que pueda expresarme y ser en totalidad.

Así que sí, yo también he hecho muchos esfuerzos por no sentir la rabia…pero hoy, puedo reconocer su poder. (Algunas veces…). En otras, puedes prefiero evitar el conflicto, dirigir la energía a otro lado…pero darme cuenta de cuál es mi patrón emocional con la rabia me ayuda a ver a qué situaciones debo estar atenta para no reprimirla en exceso.

Si aún no puedes sentirla o sacarla, está bien, sólo te cuento mi experiencia para que puedas entenderte y no juzgarte si te ocurre, para que hoy puedas entender un poco más que lo que te ocurre tiene que ver con aquello que aprendiste.

¿Cómo era la rabia en tu casa? ¿Quién estaba enfadado? ¿Quién no tenía permiso? ¿Quién nunca se enfadaba? ¿Quién siempre lo estaba? ¿Cómo es la rabia en ti hoy?