Marta Segrelles Psicóloga

El mes de los propósitos

Ya vamos dejando atrás, enero, un mes que además de septiembre, conocido como el mes de los inicios, inicio de curso, y en algunos casos inicio de la exigencia.

¿Por qué exigencia? Porque hay personas para las que los comienzos implican nuevos objetivos que son vividos desde la ansiedad. Cuando los objetivos que te pones no están ajustados con tus necesidades puede que sientas esta ansiedad, que te avisa de que por ahí no.

La vuelta a la rutina es un buen momento para explorar y observar cómo te estás sintiendo respecto a tu día a día.

¿Te apetece volver a tu trabajo? ¿Tenías ganas de
volver a tu rutina?

Si lo has vivido con excesivo malestar y con ansiedad puede que sea
un buen momento para revisar que cosas necesitan un espacio.
Por un lado, es normal que después de haber estado de vacaciones y habiendo descansado y desconectado, la vuelta requiera de un proceso de adaptación. Necesitamos readaptarnos a nuestros quehaceres y la vivencia no es siempre agradable pero es diferente tener un periodo de adaptación que vivirlo con un gran
malestar.

¿Qué cosas puedes revisar?
Equilibrio entre el tiempo personal y el profesional:

¿Cuántas horas estas dedicando a
tu trabajo y cuantas a tu vida personal?

¿Sueles ceñirte a tus horarios de trabajo o
suele estar presente en ti la sensación de tener que hacer algo en todo momento?

Escucha tus necesidades porque quizá necesites más tiempo para ti, para leer, para, pasear, para sacar a tu perro, para mirar por la ventana, para quedar con tus amigos, ver a tu familia o tumbarte en el sofá con tu pareja.

Necesitamos, como seres humanos, limites claros entre la parte laboral y la parte personal y, a veces, esos limites no están bien definidos.

Tiempo que dedicas a las pantallas: 

¿Cuánto tiempo estás con el móvil? ¿Y con el ordenador?

Las nuevas tecnologías han irrumpido en nuestro día a día de una manera repentina y abrupta, nos facilitan muchas cosas pero también pueden convertirse en una dificultad para nosotros. Recuerda que la vida es lo que sucede fuera y necesitamos conectar con el entorno desde nuestros cinco sentidos: qué veo, que
escucho, que siento a nivel corporal, que oigo, etc.

Busca un equilibrio entre el tiempo que dedicas a estar con las pantallas y el tiempo que dedicas a estar conectada con tu
entorno.

Movimiento:

¿Sueles hacer deporte, ir a bailar o salir a pasear durante la semana?

En estos tiempos que corren, la inercia a tener una vida sedentaria está presente.

El cuerpo necesita estimulación y moverse es una forma de mantener un bienestar físico y también emocional.

Vínculos seguros:

¿Sabes que personas son para ti un lugar seguro?¿Sueles compartir tiempo con ellas?

Una de las necesidades básicas del ser humano es la relación con el otro, siempre y cuando ese otro sea un lugar seguro. Pasar tiempo de calidad con las personas importantes para nosotras incrementa nuestra sensación de bienestar.

Estas son solo algunas de las áreas que puedes revisar, quizá tú tengas otras que son importantes para ti y necesitan un espacio. Todo comienzo puede ser una oportunidad para revisar que cosas nos gustaría que fueran diferentes.

Escrito por Marta Rubio, psicóloga del equipo MS, especialista en trauma, violencia y apego.