Detrás del síntoma

A menudo, oigo discursos de “si lo deseas, hazlo, atrévete ahora” u otros basados en “eliminar, suprimir, quitar” el síntoma, antes de conocerlo y saber porqué apareció, y sobre todo mensajes que culpan a la persona por actuar, sentir o pensar cómo lo hace.

Estas últimas semanas realizando las sesiones previas a vacaciones con las clientas, hemos estado recogiendo toda la información que ha salido en estos meses en terapia para colocarlo en cajones, ponerle etiquetas con nombres para tenerlo listo para seguir explorando a la vuelta.

Y muchas de ellas han podido “darle sentido” y entender ese síntoma que les trajo a terapia sin sentirse culpables, sino entendiendo que es la forma que tienen de preservar algo valioso y que a veces lo agarran tan fuerte que duele.

Cuando hablo de síntoma me refiero a toda aquella conducta visible que nos impulsa a pedir ayuda (ansiedad, sensación de pérdida, insomnio, rencor, miedo, soledad, apatía, abuso de substancias…).

Y es que, quizá a alguna persona le ocurre que quiere realizar un cambio laboral pero le da miedo, le preocupa lo que vayan a pensar su familia sobre ella, entonces “decide” quedarse en un trabajo que no le satisface pero también eso le hace estar tranquila y no tener que atravesar esa situación o volver a sentir ese miedo de quedarse sola.

Y fíjate que te estoy diciendo que aparecen en ella, muchos síntomas que le disgustan y la hacen sufrir: ansiedad, insomnio, pensamiento crítico, sensación de inseguridad, irritabilidad…

Y algunas veces los amigos, la pareja, la sociedad se pregunta:

¿Y porqué no cambia de trabajo y ya está? 

Porqué quedarse en ese trabajo le garantiza la aceptación, la pertenencia, el reconocimiento de su familia…y esto es algo muy importante para ella.

Y ahora viene la famosa pregunta:

¿Entonces qué tiene que hacer, dejar el trabajo o no?

Y es que en el fondo ese no es el tema, como con el síntoma, eso es lo que se ve pero debajo está la cuestión, como si fuera un iceberg, luego en el trabajo terapéutico exploramos lo de debajo del hielo, sus creencias, sus miedos, su historia de vida, sus estrategias de regulación, las partes del sistema involucradas, sus valores, de donde más obtiene reconocimiento, qué nivel de lealtad existe, cómo de segura se siente…

Pero para mi lo importante de este artículo es trasladarte que aunque sufras, y hagas cosas que te producen malestar y que no te gusta hacer, estás intentando protegerte o aliviarte.

No es que lo elijas porque “eres tonta” como te hacen creer otros profesionales, sino porque hay un miedo a perder algo valioso, como el amor de tu familia, y por tanto si te quedas en el trabajo existe un beneficio inconsciente mucho más profundo, ser aceptada, que no se resuelve con cambiar un trabajo o quedarse, sino que habla de tus necesidades emocionales.

Mereces encontrar un lugar seguro donde no te quieran quitar tu protección, sino donde quieran conocerla, entender su funcionamiento para encontrar, incorporar, proponer otras maneras de cuidarte y protegerte que no te hagan daño a la vez, que sean funcionales y adaptativas para ti.